XXX-Antonino Alcornoque-EL HOMBRE QUE…-ultimo capitulo-XXX

-Concha de peregrino, también llamada Vieira-

                                                         CAPITULO XII

                                                     -Nuevos horizontes-

     …de nuevo a los madriles…

                      Nuestro protagonista no olvidaba la promesa hecha a su progenitor, de que llegaría a ocupar el puesto de director de sucursal, pues era hombre de cumplir su palabra y además necesitaba reforzar su economía, puesto que el sueldo de apoderado ya se estaba quedando corto con el aumento de la familia y si bien era cierto que en el plano del escalafón había subido, recientemente había sido nombrado Jefe de Contabilidad dentro de la misma ciudad y oficina , no era menos cierto que la base dineraria había cambiado poco y la jefatura estaba mejor remunerada, así es  que comenzó a preparar su futuro puesto, y aparte de solicitar su participación en el próximo curso para directores, se matriculó en los cursos de acceso de la UNED, para tratar de sacar su licenciatura como futuro economista, consciente de sus limitaciones y carencias universitarias.

                      Los tiempos eran igualmente de cambio, tanto políticos como sociales en los años 1977/78. Los españoles nos dimos una Constitución en diciembre del 78 y a nivel mundial sucedían también grandes cambios en lo político y en lo religioso, pues en ese mismo año tenía lugar  un hecho histórico y repetido muy pocas veces en la historia de la iglesia católica, como fue el nombramiento de dos nuevos Papas a la muerte de Pablo VI,  le sucedía Juan Pablo I ( 33 días de papado) y a su muerte el Cardenal Karoll Wojtyla como Juan Pablo II.

                      Antonino me contó muchas de sus jornadas en Madrid, con motivo de su permanencia de dos meses, que eran los dispuestos por sus superiores, para la mínima formación de un futuro director de oficina, si bien prefiero como es nuestra costumbre el que sea nuestro protagonista quien nos comente su estancia y sucesos más significativos acaecidos durante dicho curso.

-Vihuela; instrumento musical cortesano, muy de moda en el siglo XVI-

   …albariño, vieiras y vihuela…

                                  < ” Hoy he recordado a un amigo holandés con el que tuve una relación casi de hermano, en el tiempo en que viví en Iznalloz.  Resulta que unos diez años después, ya viviendo en otro pueblo (Huéscar) asistí en Madrid y durante algo más de dos meses a los cursos para la formación de directores de oficina, que el banco Hispano tenía por aquellos años de la transición (77/78 del pasado siglo XX).  Antes de continuar con mi relato sobre el citado curso y mi estancia en la capital de España, quiero dejar constancia de cómo se inició nuestra camaradería y amistad.

                      Gerard Brand era para mí (no conocía otro) el perfecto prototipo de holandés, tanto física como emocionalmente ya que tenía cara de niño grande, de cabellos rubios y con sus ojos azules que reflejaban  una mirada  franca y abierta , tez muy blanca y sonrosada acompañando su rostro casi siempre de una sonrisa muy agradable en la que mostraba sus dientes algo separados, que le daban el pícaro toque de un Tom Sawyer grande, incluso mantenía algunas pecas. Era procedente de la ciudad de Nimega, un gran municipio de la provincia de Güeldres en los Países Bajos, ciudad cargada de historia y con universidad, por lo que mi amigo Gerardo, añadía a su cultura (doctor en antropología) una gran dosis de educación y buenas maneras.  Ya en cierta ocasión comenté una merienda en el campo, estando en Iznalloz si bien no añadí el cómo terminó el día. En dicho evento comenté cómo nos pusimos de conejo al ajillo y muy bien regado con vinillo clarete de las famosas bodegas bilbaínas.

                      Resulta que cuando nos retiramos a descansar, llegada la noche, sentí unos pequeños golpecitos en la puerta de mi habitación ( la suya estaba frente a la mía ) y la imagen que me encontré en el pasillo  al abrir fue dantesca, Gerardo estaba al borde del “delirium trémens” con una tiritera y un castañeteo de sus paletas que parecían dos castañuelas desbocadas; la mirada perdida y toda la parte baja de su pijama , rezumando y chorreando un líquido verdoso que no olía precisamente a rosas ; al pobre se le había descompuesto el vientre y acudía a mí en petición de extrema ayuda para que le asistiera en su penosa situación… pues no había tenido ni tiempo ni fuerzas para bajar a los servicios que estaban en la parte inferior  de la casa de huéspedes en la que los dos nos alojábamos. Rápidamente me percaté de la situación y lo tranquilicé, al tiempo que lo ayudaba a entrar en su cuarto y sin perder un minuto, lo senté en el borde de la cama, bajé rápidamente al cuarto de aseo y subí de nuevo con un zafa o jofaina y agua caliente, pues él ni estaba en condiciones de bajar las escaleras ni tenía una presencia que acompañase a su dignidad como adulto, simultáneamente pedí a María, la propietaria ( Madre la llamábamos todos en la casa) una ropa limpia para la cama y la tranquilicé diciéndole que yo me encargaba de todo, que por favor llamasen al médico y mientras, yo lo asearía y cambiaría.

-banderilla medica-

                      Aquel día ejercí de samaritano y con el mismo recato y atención con que su madre le hubiese atendido, limpié su cuerpo y le puse una muda limpia, al igual que mientras fregaba los restos del naufragio, le transmitía palabras de aliento y calma, hasta que llegó el doctor y lo auscultó , posteriormente le recetó una medicina en forma de inyección; fui a la farmacia para su adquisición y al volver tuve que ejercer de nuevo y esta vez como practicante, pues el doctor era novato y me dijo que él nunca había practicado pinchar a los enfermos, por lo cual y al no estar en el pueblo el Practicante (A.T.S. le decimos hoy) , me indicó la forma de hacerlo y la zona en donde se debía de aplicar…Señores míos…el aguante y la confianza que esta criatura puso en mi persona no lo puedo describir con palabras, solo diré que le clavé hasta tres veces la aguja en el trasero y él aguantó estoicamente,  y por fin al tercer intento conseguía mi objetivo , pues el doctor me había advertido que no podía pinchar una vena y puedo asegurar que esta vez fue la primera y la última que me metí a banderillero.

                      Volviendo de nuevo al principio de mi relato y al curso que me había llevado a la capital de España, he de decir que aparte de los intensos trabajos y estudio de los temas desarrollados en el mismo, en la escuela de formación del banco situada en Cuatro Caminos  c/ Raimundo Fernández Villaverde, trataba de pasarlo bien en los ratos libres, y procuraba aprovechar el tiempo lo mejor posible, no alejándome mucho del hotel en que nos hospedábamos todo el grupo de futuros directores, buscando lugares de restauración cercanos y de interés ( en cierta manera únicos o especiales). El hotel se llamaba Atlanta,  situado muy cerca del campo de futbol Santiago Bernabéu, y también muy cerca de la c/ Reina Mercedes,  di por casualidad o publicidad en el hotel (no lo recuerdo) con un restaurante gallego llamado Combarro y yo que buscaba una buena pizzería  (que era el furor de aquel tiempo)  descubrí mi club para los próximos 60 días y dejé la pasta italiana para otra ocasión, para dedicarme por entero a aprender a distinguir el buen ribeiro del mejor Porriño o del excelente albariño, con los que  hacían el buen maridaje (que se dice ahora), una variedad parecida a gambas que no recuerdo su nombre, cigalitas, percebes (entonces no eran privativos), nécoras y la famosísima vieira o concha peregrina   ( la joya de la corona para mí y desde aquel día), y como íbamos con gastos pagados y además nos daban dietas diarias por desplazamiento pues he de decir que visitaba el Combarro cada vez que podía y tenía tiempo libre, recuerdo que junté un par de docenas de las peregrinas para usarlas como plato de aperitivo y aún ruedan algunas por casa ; como anécdota diré que un día hasta pedí un autógrafo a Paco Camino, que por aquel entonces triunfaba en los ruedos.

-Un lugar casi mítico de Madrid; cerrado en la actualidad-

                      Y nuevamente retomo mis recuerdos con Gerard y me centro en ese instrumento reseñado en la cabecera de mi relato. La vihuela es un instrumento antiguo y muy español, del siglo XVI, muy parecido al laúd y emparentado con la guitarra, el cual se tocaba con una púa (como la bandurria) en ocasiones y otras veces con un arco, con una caja de resonancia de forma cóncava y que en aquellas fechas era el instrumento de moda entre la clase noble y palaciega, un instrumento que dejó la Edad Media y entró de lleno en el Renacimiento. Esto viene a cuento porque recibí una llamada inesperada de mi buen amigo Gerardo (seguramente pediría información en el banco) y digo inesperada porque hacía tiempo habíamos dejado de comunicarnos por circunstancias del trabajo de cada cual. En dicha llamada me decía que en unos días pasaría por Madrid, para dejar a su hermana que era concertista de vihuela, en un curso especial al que se había inscrito, y que  no tenía claro qué día podría ser, por el tema de combinación del  avión  pero como le comenté que yo estaba de curso , pues no sería problema el juntarnos , conocer a su hermana y tomarnos unas copitas , por supuesto le comenté la visita obligada que realizaríamos al Combarro, y en esto quedamos…si bien y con la emoción o precipitación del teléfono, no le comenté que aquel fin de semana me tocaba ir a Granada para estar con la familia, ya que hacía más de dos no la  había visitado, así que cuando se presentó el sábado y dado que no tenía forma de comunicarme con Gerardo, opté por partir para Granada y dejarle una nota a mi holandés, explicándole mi partida y rogándole disculpas, pensando que al siguiente lunes nos encontraríamos… Volví a Madrid, mi nota permanecía en donde la dejé (recepción y a la atención del señor Gerard Brand ) , sin contestación… La duda la mantengo desde aquel día y nunca sabré si intentó comunicarse nuevamente conmigo, si no pudo entender que me marchase a mi tierra o quizás no le dieron mi nota…. y me quedó para siempre el sentimiento de haber fallado a un amigo.” >

                      Con este sentimiento de culpa en los recuerdos hacia su amigo Gerard ,dejamos de insistirle a nuestro Antonino, pues sabíamos que recientemente había pasado por una gran prueba en su trabajo ( las referidas “cornadas” laborales en otro capítulo) y aunque respetamos la intimidad de nuestro Alcornoque, no quiso referir su “cornada”, pudimos indagar que a petición suya se efectuó una inspección interna  en su sucursal, pues había asuntos contables que se ocultaban por parte del director de la misma  y como resultado de dicha inspección, al director le fueron retirados sus poderes, pasó a empleado en otra sucursal y posteriormente expulsado del banco, aunque por otro asunto. Antonino continuó como jefe de contabilidad, por lo cual pensó que debía de salir él también de la ciudad de Huéscar y cambiar de aires, con el añadido de que sus hijos pronto estarían en edad de cursar estudios de grado superior y quería acercarse en todo lo posible a una capital de provincias, de ser posible Granada o Málaga, pero por la puerta grande y “vestido de torero”; así que era un motivo más para participar en los cursos para directores en Madrid.

-Símbolo de Madrid- El oso y el madroño-

                      Antonino me contó muchas más anécdotas de su estancia en la ciudad del oso y el madroño, y de cómo en dos de sus viajes en avión a Granada (en fines de semana) coincidiría con dos personas de relevancia social y famosos; una de ellas fue don Leopoldo Calvo-Sotelo y Bustelo y la otra nuestro mundial cantante jiennense Joaquín Sabina. El primero de ellos a nuestro alcornoque le sonaba de formar parte del consejo de administración del banco Hispano y otras grandes empresas, años después sería presidente de la nación y en cuanto al segundo era su ídolo como cantautor moderno; si bien guardó la debida distancia, para no violar su intimidad (aunque se cruzaron algunas miradas).También me contaba de cómo por aquellos años, la sociedad mantenía la fe en el futuro( o por lo menos eso le parecía a él) y las empresas sostenían  una gran apuesta por sus trabajadores y se empleaban bastantes recursos en su formación, continua y permanente a todos los niveles, y cómo  de los compañeros de aquel curso, posteriormente salieron varios directores de zona. Para nuestro personaje supuso un nuevo peldaño en su objetivo laboral, por lo que puso todo su interés en salir airoso de la prueba y del curso. Me contó que el curso constaba de dos partes, la teórica y de formación en Madrid y una práctica bajo la tutela de un director de sucursal durante otro mes más; para la citada práctica le fue asignado Guadix y aunque su padre se había jubilado hacía pocos meses, me refería el orgullo que tenia de ver a su hijo ya practicando la dirección y precisamente en su pueblo y sucursal.

                         El año de 1980 fue un año variado y de gran importancia para Andalucía.  Se votó en referéndum su autonomía, como comunidad. A nivel mundial, sucedía otro hecho importante, Lech Walesa fundaba el sindicato Solidaridad, decisivo en la desmembración de la URRS. También sucedía un trágico asesinato, el del principal componente de los Beatles; John Lennon. España continuaba calentando motores en su democracia y nuestro Antonino era por fin nombrado director de una oficina en los confines de Sierra Morena, un lugar llamado Santisteban del Puerto de la provincia de Jaén, que aunque no gustó mucho a nuestro sujeto, sí que no estaba mal para empezar en la dirección de una oficina, con el añadido de que lindaba con las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, muy relacionadas con la pesca y la caza que eran las aficiones estrella de nuestro Alcornoque. A finales de octubre tomaba posesión y durante los dos primeros meses preparó su futura vivienda y así realizar el traslado de su familia, mientras tanto conocía el pueblo y sus nuevos clientes.

                      Dice el refrán; “el hombre propone y Dios dispone” y en esta ocasión se cumplió plenamente, pues sucedió que, por un rechazo total del director sustituido, por motivos de salud, este propuso a nuestro flamante directivo el permutar su nueva sucursal situada al otro extremo de Andalucía y exactamente en la provincia de Málaga. Consistía dicha permuta en que Antonino ocuparía la plaza de Cártama y su colega volvería a Santisteban del Puerto.  Como es natural a nuestro Antonino le encantó el ofrecimiento, pues dicha plaza distaba solo 25 km. de la capital, cosa que nuestro personaje había tenido en mente desde siempre y pensó que a una malas, llegado el momento, podría trasladarse a vivir a la capital y sus hijos ya podrían estudiar en la universidad, y aunque sabía que serviría de poco, puso esta condición a su  nuevo Zona.

 A modo de despedida de estos lugares del altiplano, dejamos un relato de nuestro personaje, el cual y a nuestro juicio preparaba y sintonizaba con su próximo futuro. –

 —- desde el altiplano a la mar—

No recuerdo la fecha en que Antonino dejaba Santisteban del Puerto, pero si me dijo que aquel día de mediados de enero del 1981 era uno de los más crudos del invierno y dado que tenía que atravesar parte de la sierra de Cazorla, para acercarse a Huéscar, pues le habían dado unos días de permiso antes de incorporarse a su nuevo destino en Cártama (Málaga), utilizar el puerto de Tiscar era obligado en su viaje. Un poco antes de llegar a Quesada, la Guardia Civil estaba impidiendo el acceso al puerto de montaña (1200m de altitud), posiblemente quedaría cortado por unos días, incluso a los que tenían cadenas, pues la noche anterior había caído un nevazo de los de antes y era casi imposible el atravesar dicho paso serrano. Antonino me contó que aprovechando el conocimiento que tenia de las sierras, volvió sobre sus pasos y tomó un camino terrizo de montaña que evitaba el control (pues estaba con muchas ganas de llegar a casa). Así que unos kilómetros de camino y nuevamente accedía a la carretera principal que unía Quesada con El Pozo. Aquel viaje fue casi épico; me contó la dificultad que tenía por la nieve caída (Antonino tenía entonces un GS Palas de la marca Citroën ) y aunque su coche tenía un dispositivo especial para elevarse, esperó un poco antes de incorporarse al asfalto ( tapado por la nieve ) y en un momento determinado acertó a pasar un camión grande, con carga especial de troncos de pino de las sierras, e inmediatamente se colocó detrás de él y por nada del mundo dejaría de seguirlo, pues sabía que si no cambiaba su marcha ( en primera todo el trayecto, ni frenaba) conseguiría mantenerse dentro de la vía  y  sin deslizarse  hasta llegar a Pozo Alcón, desde donde era menos complicado el trayecto hasta Huéscar y  la altitud era menor.

                      Dicen que las promesas se deben de cumplir, y aunque no fue prometido, pero si citado anteriormente, la excelente calidad del cordero segureño, dedicaremos, aunque sea de pasada unas líneas a esta magnífica raza con denominación de origen ubicada en el altiplano granadino. Resulta que nuestro flamante director había dejado pendientes algunas celebraciones por su despedida entre amigos , compañeros y clientes , y claro los oscenses (por aquellas fechas todo o casi todo lo celebraban comiéndose un borrego a las brasas; por lo cual y nada más se enteraron de que Antonino pasaría unos días entre ellos, pues habían quedado cerrados los puertos de montaña (Tiscar, Santiago de la Espada y el Baúl ( Baza), decidieron festejar su estancia  con un magnifico cordero, traído expresamente desde Orce, donde existía entonces el mejor matarife en esta especialidad y el cordero pertenecía a un  buen amigo de Antonino,  Antonio Navarro, afamado criador de esta raza y ganador de premios en la ferias de ganado que ya se celebraban con el título de Jornadas de la Oveja Segureña. Para los que no gusten de estas carnes, debo de explicar que el resultado y calidad de ellas depende de dos cuestiones principales; una la excelencia  por supuesto de esta raza ( descendiente de la manchega) adaptada a la dureza de los pastos de esta zona y otra el que el matarife actúe tan limpiamente sobre la carne al retirar la piel y cortarla en pequeñas piezas, que en ningún momento la mano que tiene el cuchillo nunca toca dicha piel y de igual forma la que sostiene el cuero jamás toca la carne… el resultado es una carne lechal sin tufillo., y luego la leña de carrasca (encina) y los añadidos, sal, limón y vinillo del terreno, hacen el resto.

-Detalle de una de las Jornadas de la afamada -oveja segureña- de Huéscar.

                      Nuestro sujeto había permanecido algo más de dos meses en su nuevo destino, pero en ese corto espacio de tiempo había aprendido cosas muy importantes para su futuro como director de una oficina; la primera y principal, que en adelante debía de manifestar poco o nada sus aficiones, principalmente como cazador, pues había notado como al enterarse de su pasión por la caza, y dado que este pueblo mantenía un número muy elevado de cazadores y la misma era principalmente  caza mayor; se disputaban la pertenencia de su persona en sus grupos y evidentemente era por la búsqueda del interés hacia el puesto que ocupaba, e independientemente del costo económico que requiere el dedicarse a la montería. La segunda cuestión era afectiva con respecto a las piezas abatidas, cada día le llamaba menos dicha afición venatoria. Por todo lo anterior se planteó seriamente el continuar con este deporte.

                      Pasados sus días de descanso, nuestro hombre tomó el camino hacia su nuevo destino. Los nuevos lugares y episodios se recordarán en base a los más interesantes, siempre procurando además de lo anecdótico, el acercarnos a descubrir, al menos lo intentaremos, la respuesta a la incógnita buscada desde el comienzo de nuestros relatos; “qué quería ser de mayor este Antonino Alcornoque”.

FIN

-Portada de la novela del hombre que al igual que el Camaleón; buscaba incesantemente la adaptación al medio-

Fotos: 1-2-3-4 y 5- Tomadas de las redes Facebook y Google de autores desconocidos.// 6-7 del autor.

Conexiones: Google// Facebook// Novela Antonino Alcornoque-EL HOMBREQUE NO SABIA LO QUE QUERIA SER DE MAYOR de Antonio Parrilla Muñoz. Mayo 2018-Registro intelectual: 04/2017/2479.

EL CERRO SILLAO- RECUEDOS DE MI TIERRA -GUADIX- ( reescrito )

-Los misterios de la noche-

                                                         RECUERDOS DE GUADIX                                                                                               

                                                                 -El Cerro Sillao –                                                                       

                     Desde mis primeras excursiones a la sierra de Guadix, el nombre de este cerro ha tenido para mí un significado cargado de misterio y cercanía. Este nombre “cillao” o Sillao, pienso, lo ha recibido por la característica forma de silla o giba parecida a la de un camello que tiene o mejor dicho tenia, dado que al parecer y en la actualidad ha sido masacrado o vejado y me refiero a que su cima que estaba dividida en dos, ha recibido el terrible zarpazo de nuestra sociedad actual, ávida de buscar materiales para la construcción y que a mi juicio podría haberse buscado en otro sitio menos singular y emblemático. Pero bueno como suelo decir “las personas cambian” y los lugares los cambiamos las personas. Hago la observación de que lo anteriormente dicho, no ha sido constatado ocularmente mediante visita al mismo; dado que lo he verificado por Google mapas-satélite y desearía estar en un error. Lo que fue el cerro Sillao, se encontraba muy cerca del final de la rambla de Paulenca también conocida por rambla del agua, pues en ciertos tramos de esta, el agua fluía durante todo el año; Ignoro si en la actualidad, continuara disponiendo de este preciado bien. Recuerdo un lugar cercano, agradable y emblemático “la huerta de don Juan Varón” y recuerdo las innumerables ocasiones en las que, junto con mis queridos padres, visitaba el lugar para disfrutar de lo que se conocía entonces como “ir de merienda”, principalmente el 18 de julio.

                     El citado cerro Sillao, se encontraba, junto al  antiguo camino de herradura hacia el pueblo de Lugros, cerca también del camino que conduce a Beas de Guadix , por lo que era nuestra referencia a la hora de organizar nuestras pequeñas excursiones, unas veces hacia Beas otras hacia Cogollos de Guadix y otras hacia nuestra querida sierra, buscando la cuerda que de forma continuada y ascendente sube hasta la misma falda del Picón de Jerez y a la que mis amigos Álvaro, Juan y yo llamamos desde el primer día “la raspa”. Esta cuerda está   formada por continuadas lomas con dirección norte-sur y sus correspondientes barrancos hacia el este y el oeste, destacando hacia esta última dirección, el barranco de Guadix y el nacimiento del rio Alhama. Quiero dejar constancia del maravilloso paisaje que se contempla si uno decide desviarse hacia su derecha y visitar el cauce de este rio que antecede al pueblo de Beas de Guadix; se tiene la impresión de estar en el escenario que nos presenta el gran escritor americano Zane Grey en la mayoría de sus novelas, donde nos describe con gran maestría el Gran Cañón del rio Colorado ; dada la similitud y gran parecido con este accidente y maravilla de la naturaleza ( siempre guardando las distancias claro ) . Tengo la certeza de que las salidas al campo y el contacto con la naturaleza, forja a las personas que lo practican y les trasmite algo de su vital energía. También pienso en la posibilidad ( y en mi caso) ; de que al haber leído desde  muy joven a nuestro extraordinario paisano, el novelista don Pedro Antonio de Alarcón (en el Niño de la Bola), donde el escritor  pone de manifiesto, la rebeldía del protagonista y de cómo conocía todos los secretos y lugares de nuestra querida sierra Nevada;  generó en mi persona una afición hacia el campo , potenciada por el gusto de mis mayores,  por el disfrute de la naturaleza; por lo que desde muy temprana edad asocié la naturaleza como algo muy grato y placentero.

-La arcilla forma caprichosas imágenes de vida-

                     Muy cerca de este desaparecido cerro, se encuentra un cortijo llamado La Avispa con su muy trabajada casa-cueva y propiedades de familiares de mi querido cuñado Agustín, pues en tiempos no muy lejanos lo fue de sus padres. En este lugar disparé por primera vez un arma de fuego y me refiero a una escopeta muy antigua y de un solo cañón, a la que llamaban “el trabuco” o “el retaco” ( no recuerdo bien ) y así era pues pertenecía a las primeras armas de fuego para caza con cartuchos de  perdigones, que no se partían para depositar la munición, ya que el mismo se introducía abriendo una pequeña portañuela metálica que tenía el cañón en su comienzo y que a su vez disponía de un sistema de cierre y un pequeño punzón en su centro para recibir el golpe del perrillo que hacía de percutor; una lindeza de antigüedad que hoy haría las delicias de cualquier amante de las armas de fuego antiguas.

                       Continuando con el lugar cercano al cerro, recuerdo que en la misma linde del referido cortijo y en mitad de la rambla, había un pozo en el cual repostábamos agua potable tanto a la ida como la vuelta; ya que en un perímetro bastante grande no existían fuentes o arroyos en los que tomarla. Recuerdo que muy cerca del Sillao existía una fuente ferruginosa y amarga, imposible de beber por su sabor y el poco caudal que mantenía durante todo el año. Con el tiempo este itinerario seria nuestra vía de acceso al Picón de Jeres y llegamos a tomar tal costumbre en subir por la Raspa que, para no perder tiempo en esperarnos, caso de producirse algún contratiempo; quedábamos en alguno de los miradores; subiendo incluso solos, pues la vista que presenta el amanecer o al atardecer, en días claros es impresionante, sobre todo La Sagra.                            

-Seguro que en la prehistoria, este fue un monte sagrado para los naturales. La Sagra, en el altiplano del norte de Granada-

                         El objetivo concreto en esta ocasión; era el de pernoctar en la sierra, y como primera experiencia la iniciamos con un prudente lugar en su falda y cercano a Guadix, para que, caso de producirse cualquier incidencia, poder resolver la situación. No recuerdo exactamente la edad que tendríamos Álvaro y yo, pienso que sobre los catorce o quince años, puesto que aguantamos toda la noche ,tanto el frio como el miedo sin salir corriendo hasta casa ; de lo que si estoy seguro es de que no pegamos ojo en toda la velada y he de agregar que no llevamos ni tan siquiera una manta; pues no queríamos levantar sospecha en casa y posiblemente presentamos el asunto , como que teníamos que estudiar y para no perder horas de estudio, preferíamos quedarnos en casa de Álvaro ( seguramente mi amigo contaría lo mismo en su casa). Además del referido frio; durante toda la noche, estuvimos escuchando el viento ; el viento y su música entre los pinos, es curioso como si se pone atención ( y no fue la única vez ) se siente y recibe dicha música , la cual sube y baja de intensidad y cambia sus notas, según arrecie o no la velocidad de  la brisa, y según la hora y tu estado de ánimo, recibes una melodía u otra; esto me hace reflexionar en que a veces, si somos capaces de pararnos y poner atención, descubrimos cosas maravillosas de nuestro entorno y de nosotros mismos, que si bien son muy sencillas y naturales, nos muestran una parte muy hermosa del ser humano y su persona.

                     Pasamos la noche como pudimos, y con el alba decidimos que ya “habíamos aguantado suficiente”, sobre las siete de la mañana, y aún no había salido el sol, recogimos nuestros macutos y con unos ánimos más bien bajos, partimos en dirección este, pues según nuestros conocimientos del terreno el cortijo del Lagar no debería de estar muy lejos y consecuentemente nuestros queridos “cotos”, en donde nos sentíamos a gusto y como peces en el agua. Tras de cruzar varias ramblas en su parte inicial y después de algo más de dos horas, divisamos el Valle del Zalabí, buscamos un pequeño refugio al amparo del viento, que ese día soplaba del noroeste y muy desagradable; tratamos de recuperar el descanso que la noche nos había negado y permanecimos durmiendo hasta el mediodía. Aquel ensayo de pernoctar en la sierra nos enseñó el poco conocimiento que teníamos del medio y que, si en adelante pretendíamos continuar con nuestras excursiones y experiencias, tendríamos que aplicarnos más y hacer mejores preparativos de nuestras futuras jornadas. Ignorando en aquellos días, las múltiples pruebas a la que la sierra nos sometería más adelante, regresamos a Guadix, con la amarga derrota en nuestros corazones.                                                                                                                   

-Lugares salvajes y en apariencia estériles; solo en apariencia-

                        LA SIERRA es como la vida misma; nos presenta muchas dificultades, antes de mostrarnos sus maravillas.                                                                                       

                                                                         Málaga, 6 de noviembre de 2015                                   

                         Fin                                           Antonio Parrilla Muñoz

Fotos: 1- La misteriosa noche; autor-Eduardo Nogueras Ocaña// 2- Cercanías de Beas de Guadix, rio Alhama; autor del relato//3- La Sagra; autor Juan Antonio Dengra//4-Los Cotos en el Valle del Zalabí; autor del relato//

Conexiones: Redes// Facebook//Novela El Niño de la Bola de Pedro Antonio de Alarcón//Escritos y relatos de Antonio Parrilla Muñoz.

XXIX-continuación Antonino Alcornoque-XXIX

-Río Bravatas, cercano a la ermita de Las Santas- Huéscar

   …entre Ferrario y Las Santas…

                       <“Hacia varios meses desde el inicio de la primavera, que los amigos me habían presionado para realizar una excursión con pernocta en la montaña, exactamente en el lugar cercano a la ermita de Las Santas, así que preparamos nuestra tienda modelo “Caribe”, comprada en los últimos Reyes y nos dispusimos a darle un buen estreno en el citado lugar, si bien y como medida de precaución les indique que en principio y el día anterior, nosotros (mi familia) iríamos en avanzadilla y así con la experiencia adquirida podríamos ya hacerlo en grupo, dado que ni existía camping ni zona habilitada para el mismo, por lo que habría que preparar adecuadamente el sitio. La tienda era un lujo para aquel tiempo, pues además de dos dormitorios, disponía de un pequeño. Saloncito y sus ventanales cubiertos a los dos lados de este, una maravilla.

                      En principio se sumaron a la acampada, mi buen amigo Ramón y mi querido amigo Miguel Ángel, con sus respectivas familias y pequeños de edad cercana a los míos. Nos desplazamos a la sierra y tomamos un camino que salía hacia Ferrario, un cortijo casi en la misma cima de La Sagra y del que tenía permiso de su dueño el Señor Villalobos, para cazar y acampar, cercano a la ermita de Las Santas. Nada más llegar, comenzamos a limpiar maleza en una especie de vega salpicada de álamos blancos que formaban un  bosquecillo acogedor y totalmente salvaje, en donde además del “populus” alba convivian otras especies, majuelos y una variedad de endrinos “prunus”  espinosa pero no de los conocidos por mí en tierras de Iznalloz y que yo recolectaba para hacer pacharán (licor de endrinas), sino que eran mucho más grandes sus frutos (casi el doble), pues no en vano son considerados estos arbustos como ciruelos salvajes.

                      Ocurrió que cuando terminamos de montar la tienda y nos dispusimos a comer, comenzaron unos truenos que adelantaban la tormenta  que a continuación nos cayó, por lo que mis amigos decidieron regresar una vez pasado el chaparrón  y aunque volverían al día siguiente, para estar con nosotros no montaron sus tiendas, pues eran novatos en esto de salir al campo salvaje , si bien dejaron a sus hijos para acompañar a los míos(cualquiera les decía que no con la ilusión que les hacia la experiencia ), pues yo y mi familia ya teníamos conocimientos de acampada  y sabíamos que lo único que había que hacer al día siguiente, era cambiar el lugar donde habíamos montado el campamento , eligiendo uno que estuviese en altura y no en llano, y  así se evitarían posibles inundaciones.

                      Cuando nos quedamos solos, encendí un pequeño “camping gas” o farolillo en el salón , delante de los dormitorios y antes de retirarnos a descansar, les conté a los chavales (siete en total) historias de otras acampadas en la sierra adornadas con románticos e imaginarios  sucesos, pues en la soledad de la noche estos “cuentos” agradan mucho a los peques y además entretienen el tiempo para que se agoten y duerman de un tirón, pues con la emoción de la ocasión suelen tardar bastante en conciliar el sueño. Resulta que con el ajetreo de la tormenta y l despedida del grupo de amigos que regreso a Huéscar, no revisé el lugar en el que habíamos efectuado la merienda-cena y no realizado el protocolo de costumbre que consiste en limpiar totalmente el sitio, no solo por higiene sino también por precaución, pues que los animales salvajes o incluso perros cimarrones o asilvestrados, visitan dichos lugares atraídos por el olor a restos de comida. Y claro ocurrió lo que ocurrió y que seguidamente les refiero.

   …los despistes se pagan…

                      Tardamos en dormirnos, pero al final todos quedamos profundamente dormidos; todos, todos menos el promotor de la excursión pues por mi costumbre de dormir en el campo, siempre lo hacía con un ojo cerrado y el otro medio abierto, además había preparado mi escopeta de cartuchos situándola bajo mi hamaca, por aquello de dar respuesta a una situación anómala o de peligro y porque al día siguiente y muy de mañana quería dar un acecho “al chanteo”  y preparar la comida del grupo de amigos con un buen arroz con conejo. No había pasado más de una hora, cundo comencé a sentir unos murmullos y ruiditos cerca de la tienda…e inmediatamente comprendí su significado, que no era otro que el percatarme de haber dejado los desperdicios en el suelo y claro los comensales que tenía al otro lado de la cremallera de la puerta  y a unos pocos metros de donde dormíamos, no eran otros que una familia de jabalíes, los cuales me estaban haciendo la limpieza gratis, pue les oía de cuando en cuando gruñir suave y como un ronroneo y de la forma que suelen hacer las madres de los rayones,  indicándoles donde tienen que buscar el alimento. La experiencia me hizo aguantar sin chistar y aunque estaba atento al desarrollo de lo que acontecía, entendia que no debia despertar a nadie y menos de forma sobresaltada; así que aguante y al rato el silencio invadió nuevamente la noche, una vez realizado el fin perseguido por la familia de cerdos salvajes, que no era otro que el de cenar ellos también.

                      A la mañana siguiente, efectué mi acecho, cacé dos buenos conejos para el arroz y por supuesto no comenté con nadie la inesperada visita de la noche anterior ni siquiera a mi mujer, pues habría dejado la excursión aquel mismo día. Aprendí la lección y desde aquel día puse aún más celo en retirar cualquier desperdicio por minúsculo que fuese, de los lugares que visité y acampé.”>

-Bellos recuerdos; las excursiones al campo en familia-

Fotos: 1-Tomada de las redes, de autor desconocido. //2-del autor.

Conexiones: Google// Antonino Alcornoque-EL HOMBRE QUE NO SABIA LO QUE QUERIA SER DE MAYOR. Novela de Antonio Parrilla Muñoz.

XXVIII-Antonino Alcornoque- EL HOMBRE QUE…”-continuación-XXVIII

-Imponente LA SAGRA y pantano de San Clemente- nacimiento del Guardal-

       …lugares de añoranza…

                         El Gitanito pescador de San Clemente

.                      <“POR MOTIVOS de trabajo fui destinado, hace muchos años de eso, a la sucursal que mantenía el banco Hispano en la ciudad de Huéscar. Situada en una comarca relativamente alejada y olvidada de las grandes urbes, era sin embargo un privilegio de naturaleza, con excelentes sierras, como las del La Puebla, Castril, Seca, la Sagra o el Pozo. Y entre los ríos, el Castril, el Guardal, el Guadalentín o el Zumeta, todos próximos a mi casa de entonces. Fueron unos felices años en los que disponía de buenos contactos y de tiempo por mi trabajo, y del entusiasmo que te brinda la juventud. Y en aquellas tierras del norte de la provincia de Granada, ricas en aguas y truchas salvajes, me hice pescador. Normalmente hacía “mis pesqueras” en el Castril, río salvaje donde los haya, y de mi predilección era el tramo comprendido entre puente Lezas y las Tabernillas. También le tenía un no sé qué al Guardal, desde Puente Duda hasta el paraje de las Fuentes, pasando por el poblado de San Clemente, aunque había menos truchas, estas eran más pequeñas y estaban mucho más resabiadas.

Por aquellos años 70 del siglo pasado, el poblado de San Clemente no había sido aún cubierto por las aguas del pantano del mismo nombre. El poblado estaba situado sobre un rellano dominando el valle, en donde había unas fértiles vegas, cerca de la confluencia del río Guardal con el Raigadas. Cauces que venían de Sierra Seca y de la Guillimona, respectivamente, ambas a espaldas de la sierra de Castril y por debajo (al medio día) de las más extensas montañas del término de Santiago de la Espada, en plena sierra de Segura.

En algunas ocasiones, ascendía hasta los mismos nacimientos del Guardal, en el paraje de las Fuentes, lugar paradisíaco para la pesca de la trucha común, al que solo se podía entrar previa autorización de los dueños y avisando al guarda privado que allí había entonces (después se haría allí un criadero de truchas). Mi amistad con la familia Portillo, antigua propietaria del cortijo las Fuentes, me deparó días de pesca inolvidables. Se trataba de un casi vedado, en el que el guarda me iba indicando los charcos donde tenía localizadas truchas de grandes dimensiones. No obstante, pocas veces entraban a mis señuelos artificiales por sus resabios naturales y seguramente también por mi insuficiente pericia, aunque doy fe que allí estaban, cuando el guarda me enseñaba algunas de aquellas soberbias truchas, abatidas por su “cuarterola” o carabina, ya que estos viejos ejemplares, al ser territoriales y depredadores, dejaban despoblados los tramos de río que colonizaban.

-El tramo salvaje y bravo del río Guardal, denominado Puente Duda, de aguas bravas y puras.

Pero, como iba diciendo, mis pesquerías habituales las hacía en terreno libre aguas arriba de Puente Duda. Jamás olvidaré el ruido que producía el río a su paso por el fondo del desfiladero que allí existe, mientras bajaba impaciente y veloz por la vereda, deseando echar mis señuelos cuanto antes al agua, como si el tiempo se fuera a acabar. Era una música celestial que aceleraba el pulso y embriagaba mis sentidos. Ha pasado casi una vida y aún me emociono al recordar aquellos encuentros (casi amorosos) con mi río. Otras veces accedía al cauce por el poblado de San Clemente, pero aquella entrada no tenía gracia, porque el coche me llevaba hasta el mismo cauce. Para ello tomaba el carril que salía a la altura de los cortijos de Haza Grande y Haza Chica.

Pero bueno, la historia que quería contarles es otra. Verán. Una mañana comencé a pescar río arriba, hacia el poblado de San Clemente, utilizando el arte de la cucharilla. Hacia un buen rato que había iniciado mi actividad y aunque el tramo hasta el pueblo era relativamente corto, iba muy despacio, porque en la pesca de la trucha común no se puede ir deprisa, ya que tiene unos sentidos “poco comunes”. A pesar de ello, por más cuidado y celo que ponía en mis lances, el río parecía desierto. He de decir, que entonces aquel tramo entre las pedanías de Duda y San Clemente estaba muy pescado, con todo tipo de artes y en toda época por los ribereños de ambos poblados, especialistas sobre todo en cogerlas a mano, como alguna vez pude contemplar. Por eso, engañar a una trucha era difícil, pero, por eso mismo, muy satisfactorio. Después de sortear un tramo rocoso y limpio de vegetación que rodeaba el pueblo se San Clemente, entré nuevamente en una ribera tupida, cuajada de sargas, gaticos y mimbres, justo debajo de algunas de las primeras casas. De ellas se dejaba caer al río una pendiente vereda.

-Pintona de leyenda, en el rio Darro -Granada; LA TOÑI para los íntimos.-

Oculto entre la maleza, vi descender a un hombre de pequeña estatura que vestía pantalón de pana marrón oscuro, camisa blanca, chaleco del mismo tejido y color que el pantalón y sombrero muy bien puesto casi negro. Venía a paso lento pero firme y al parecer con un objetivo bien marcado. Para el lector que no sepa del arte de la pesca de la trucha, debo indicar que es importante controlar que otro pescador no marche delante, pues la reina del río es muy huidiza y cualquier ruido, por leve que sea, la hace esconderse en lo más profundo de su refugio, del que no sale hasta pasado bastante rato después. Así pues, permanecí agazapado hasta ver qué intenciones y qué camino tomaba el individuo en cuestión, que ya tenía muy cerca.

Entonces pude precisar que se trataba de un hombre de edad madura, como de unos 65 años, que representaba al prototipo de persona del terreno, de tez tostada, rasgos serenos y curtidos por el tiempo. Un genuino gitano, perteneciente a una etnia que por aquel entonces era muy pura y poco dada a mezclarse con payos. Un hombre duro, de pequeña estatura como ya he dicho, enjuto, pero de proporciones equilibradas y armoniosas, mirada aguda e inteligente y bigotillo fino. Al no advertir mi presencia o quizás si me vio, pero me ignoró completamente, realizó el cometido que le había llevado al río. Sacó una pequeña navaja, cortó una vara de mimbre como de metro y medio, ató un pequeño sedal que llevaba enrollado en un bolsillo de su chaleco y prendió una mosca artificial más grande que las habituales (como un moscón), que días más tarde supe que hacían en ese poblado con plumas del cuello de los gallos. Todo ello lo hizo con soltura y diligencia, y acto seguido se dirigió al charco que tenía justo encima de mi escondite, desde el que pude observar perfectamente todos sus movimientos. De la forma más natural y efectuando como un par de pequeños latigazos, al tercer movimiento depósito la mosca seca en la superficie del agua, donde ante mis atónitos ojos clavó un “trucho” de cerca de medio kilo. Lo echó fuera del agua de un golpe seco de muñeca, sacó de nuevo su navaja, le vació las tripas y tras enjuagarlo, lo ensartó por las agallas con un junco y retorno hacia su casa como si tal cosa, como el que va al pescadero o al corral de su vivienda y toma el alimento de ese día. ¡Vaya lección! Muchas veces he pensado que me vio desde su casa y antes de que “el señorito” tanteara su poza se dijo, a ese le enseño yo quién manda aquí y para lo qué sirve haber echado los dientes junto al río.

A este hombre le puse de nombre Constantino, “el gitanillo de San Clemente”, en honor a otro de similares características, pero payo, también pescador, que me enseñó a cazar los “jabalises”, que entonces empezaban a colonizar aquellas montañas. Gentes sabias para la Sierra, que dejaban a la altura de una zapatilla a instruidos pescadores de caras cañas y carretes, señuelos modernos y tablas solunares para elegir las mejores horas de pesca.

Personajes que ya desaparecieron para siempre, igual que su modo de vida, igual que sus cortijos, igual que aquellas casas del poblado de San Clemente, cubiertas desde el año 1990 por las aguas del pantano del mismo nombre. Ignoro si aquel gitanillo murió antes de ver mancilladas sus casas, sus raíces, sus ancestros, su ermita y los charcos de sus truchas. Los restos de todos sus vecinos fueron trasladados al cementerio de Huéscar, donde reposan en la actualidad. Desde aquí y a modo de epitafio, mi respetuoso recuerdo y despedida para aquel gitanillo pescador allá donde se encuentre.”>

                               .” Le pregunté a mucha gente al no encontrar San Clemente…¿ Dónde estaba nuestra tierra, y donde nuestro Patrón ?… solo un fandango escuché y nadie me contesto…”

-La sombra de un fantasma. San Clemente desaparecido bajo las aguas-

… continuará…

Fotos: 1-Antonio Castillo Martin; Paisajes del Agua// 2-Google, autor desconocido// 3-Redes, autor desconocido.

Conexiones: Antonio Castillo Martin-Novela-relatos Las Sierras del Agua// Antonio Parrilla Muñoz- novela-relatos- Antonino Alcornoque.

XXVII-Antonino Alcornoque- EL HOMBRE QUE…”continuación novela XXVII-

-El cazador-

                                                                            105

                                                              CAPITULO XI

                                                          -Vientos de libertad-

                      Nuestro protagonista  se adapta rápidamente a su nuevo puesto y a este extraordinario  pueblo, desde hace dos años que llegó y ya tiene muy buenos amigos, sobre todo matrimonios jóvenes con hijos  y con edades cercanas a los suyos, por lo que forman como una gran familia y  disfrutan de reuniones, salidas al campo y toda clase de eventos, hace algo más de un año que Juan Carlos I reina en España  y ha comenzado una recién estrenada democracia que promete ser fecunda y alentadora para los españoles; por desgracia y bastantes años después (más de 40 ) , seguimos dando palos de ciego y sin hacer llegar sus frutos  (por parte de los responsables políticos), al pueblo llano… pero bueno dejemos estos pensamientos algo negativos y continuemos con la vida de nuestro protagonista  y en esta ocasión , relatando por palabras de Antonino su debut como gran cazador , en un relato en el que nos muestra su primera experiencia con una fiera de verdad (caza mayor).

…….  La “china” del Cortijo Los Rayones

                               <“Por mi condición de apoderado del banco Hispano en la sucursal de Huéscar, yo conocía a muchos clientes, de los que gran cantidad de ellos eran cortijeros y habitantes de los entornos serranos; unos de las zonas ribereñas del Castril y el Guardal y otros instalados en zonas boscosas y serranas en la Sagra y la sierra de Castril. La cuestión es que dada mi afición o locura, tanto a la pesca como a la caza, y al encontrarme en este paraíso, para poder desarrollar estas dos actividades, amén de que por aquellos años (sobre los 7o del pasado siglo) estos lugares, se encontraban aún en estado semisalvajes ( vírgenes); se convirtieron en mi hábitat habitual, por lo que yo buscaba cualquier pretexto “comercial” y ejercía mis funciones bancarias, buscando negocio, principalmente en las ventas de ganado “segureño” muy afamado ya desde entonces; por supuesto en los cortijos, si bien en mi “agenda secreta”, añadía y  escaneaba dichos lugares para futuros lances de pesca o caza. 

-Detalle de una de las Jornadas de la afamada -Oveja Segureña- de Huéscar.

                    Ocurrió, que un día recibí la visita de Alberto que habitaba en el cortijo de los Rayones, sito en la parte occidental de la Sagra y cercano al cortijo de La Losa, por cierto y dicho sea de paso, en esta zona existían dos maravillas naturales; las trufas y las “Mariantonias”. De las primeras no diré nada, si bien de las segundas he de manifestar que con este sugerente nombre son conocidas las Secuoyas Gigantes existentes en este cortijo. Tras de atender su gestión bancaria, escuche las mágicas palabras; “señor Antonino, cuando quiera puede acercarse por el cortijo y si tiene suerte cazar alguna perdicilla o alguna liebre” y añadió lo que me puso más contento aún si cabe:” dicen que han visto cerca a los “jabalises”. Me faltó tiempo para aceptar su gentil invitación y ese mismo domingo, me presenté en su casa acompañado de mi fiel “Rique”, un podenco de mediana estatura, pelo sedeño, de una variedad que llaman “campaneros” al ser procedentes de esta localidad sevillano/cordobesa.

-Ritter- la leyenda de un campanero sedeño- mi perro.

                    Al poco rato estaba caminando monte arriba en la falda de la misma Sagra, a la búsqueda de caza menor, si bien con la advertencia de Alberto de que estuviera atento, pues ya comenzaban a verse por el lugar los “chinos”, que es como los naturales del terreno llaman aquí al “guarro” o jabalí. Aquella noche había caído un poco de agua, y dada la altitud en aquel lugar había dejado un manto blanco, aunque de una forma irregular, cubriendo las umbrías y dejando libres las solanas. En un momento determinado, Rique como buen podenco se había perdido entre la maleza del monte, y de pronto comenzó a “latir” y de cuando en cuando a lo que parecía “gemir”, por lo que entendí que el animal objeto de sus ladridos, no era precisamente una liebre, por lo que mi corazón comenzó a latir desaforadamente, y mientras cambiaba mis cartuchos del siete, por dos hermosa balas (creo eran de la marca “brennequen”) salí disparado y nunca mejor dicho,  monte arriba y hacia el lugar de donde procedía el “follón”.

                    Como a los dos minutos de carrera, me paré en seco, pues por poco me atropella mi perro, que paso como alma que llevase el diablo; en aquel momento pensé “que perro más bueno, me trae la caza” ( más tarde comprendería la verdad), y unos segundos después y como por arte de magia, se abrió el monte y apareció “la bestia” que perseguía a mi perro, la cual en unos segundos y como a unos diez o doce metros, se plantó en el suelo ….me miró….la miré….nos miramos y sentimos el mismo deseo(creo) de salir corriendo; si bien en esa fracción de segundo , `paso por mi cabeza la idea de que quien tenía la escopeta era yo, y como un rayo apreté los gatillos, en primer lugar el izquierdo ( fallé¨) y en segundo lugar el derecho(acerté), e impacté el proyectil en su barriga y salida por la culata… y entonces si salí corriendo monte abajo al tiempo que cargaba de nuevo y con el rabillo del ojo observe que nuestra cochina, se había desviado hacia mi derecha y a mi altura y como a unos veinte metros, caminaba despacio por una pandera y muy afectada por el disparo; así que de nuevo dispare mi cañón izquierdo y le impacte en la paletilla, lo cual hizo que se desplomase a tierra para ya no levantarse jamás.

…conclusión

                    Aquel día culminé mi bautismo de fuego, y durante varios años continué mi frenética actividad. Hoy puedo decir con alegría, que cuando dejé Huéscar, hace ya 40 años, dejé la cacería y elegí respetar a los animales y mirarlos de forma menos depredadora. Si bien las truchas, nunca las he dejado.   La cochina peso 95 kilos, por lo que necesité una mula de Alberto para bajarla del monte al cortijo, donde la descuartizamos y cedí al cortijero un tercio de la pieza. Con el resto nos dimos bastantes comilonas con los amigos y sus parejas en mi casa, preparada la carne al horno de leña y en una modalidad que los oscenses llaman “las latas”. Desde aquí un recuerdo cariñoso para mi buen amigo Juan de Dios que, como buen farmacéutico, analizó la carne, para prevenir la posible triquinosis. Mi perro, permaneció dos meses bajo la tutela del veterinario, tal fue el pateo y mordiscos que le propinó el bicho. Y yo por suerte para mí, no pague muy caro el poco conocimiento que tenia de estas verdaderas fieras, que en ocasiones te hacen subirte a un árbol. Hoy me he decidido a escribir estos recuerdos, si bien lo he contado infinidad de veces a mis amigos, ante lo insólito y a mi juicio fantástico de la historia, la cual espero sea disfrutada por quienes lean este relato, sucedido tal y como se ha descrito, en esos hermosos lugares de LA SAGRA.”>

-La montaña por antonomasia; LA SAGRA- Huéscar (Granada)

                      Dejamos el monte y nos sumergimos en el rio, pues la pasión de Antonino era la trucha y en estos territorios nuestro sujeto aprendió el noble arte del pescador. En el siguiente relato que presentamos, en el que nuestro sujeto, años más tarde  participó como colaborador en un gran libro sobre la sierra dirigido y escrito por don Antonio Castillo Martin y don David Oya Muñoz, editado por la Universidad de Granada se puede apreciar el profundo sentimiento que la tierra, el paisaje y sus aguas puede marcar en los humanos; sobre todo su dependencia y apego al terruño, por lo que les invito a juzgar por ustedes mismos… pero este relato será objeto de otra historia…

-continuará-

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Fotos:1-2-3- del autor. // 4-Rafael Maria Garcia Parrilla.

Conexiones: Novela de Antonio Parrilla Muñoz; Antonino Alcornoque-EL HOMBRE QUE NO SABIA LO QUE QUERIA SER DE MAYOR.

XXVI-Antonino Alcornoque-EL HOMBRE QUE…”-continuación-XXVI

-La devoción es parte de la cultura de los pueblos-

                      Continuando con el conocimiento de este pueblo del altiplano granadino y sus costumbres, seguidamente les comento sobre su fiesta principal dedicada a sus SANTAS BENDITAS, como gustan de llamarla todos los oscenses y me viene a la memoria una letrilla que oí cantar a nuestro Alcornoque pues según me decía , existe una gran  afición  por la música en esta ciudad y queda reflejada en su himno dedicado a las  patronas y según sus comentarios se quedó impresionado el día  en  que son paseadas en procesión por todo el pueblo y en llegando a la plaza principal todos a una entonan esta hermosa canción.- “Santas Benditas , lirios nevados de nuestro cielo, flores radiantes de nuestro suelo…Alodìa y Nunilón, Huéscar es toda, para alabaros y para ensalzaros …..” Según me comentaba, nunca había asistido al canto de un himno, con tanto entusiasmo y participación, pues según él, las voces armoniosas y a coro de todos sus devotos acallaban la música de la banda que acompañaba la procesión

                      De igual forma que manifestaban su fervor religioso, lo hacían en lo festivo-popular y cuando concluían las ceremonias sacras en Santa María La Mayor, dedicadas a Las Santas, celebraban su romería transportando las imágenes en dirección a la Sagra, distante unos 20 km., donde tenían su ermita.

Un dato curioso es que en dicho lugar eran esperadas por el pueblo vecino de Puebla de Don Fadrique, que también compartían las mismas patronas; y que una vez recibidas, iniciaban nuevamente sus fiestas. El entorno era paradisiaco pues junto a la ermita pasaba el rio Bravatas, pequeño rio que además de tener truchas, aportaba el agua potable de la ciudad de Huéscar. Antonino tuvo la oportunidad de comprobar ese día del mes de abril, la diferencia folclórica en cuanto al   fandanguillo de Huéscar con el resto de Andalucía, pues aunque la métrica y el ritmo eran muy similares, no ocurre así con la forma de bailarlo, pues parecía más una jota ( de Aragón ).

                      Seguidamente y porque no todo lo que hizo Antonino en Huéscar, fue pescar en sus hermosos ríos, cazar en sus agrestes sierras, y currar como un enano en su trabajo bancario; también dedicó espacio a la música y claro el lector se preguntará ¿cómo encaja nuestro sujeto, típicamente cantaor aficionado y apasionado del flamenco? en un pueblo al que se podría calificar de culto, además de en otras facetas, también en la musical, pues así lo confirmaba la buena banda de música de la que disponía. Me viene a la memoria que Antonino me contó de como en su pueblo, Guadix, también disfrutaba con su padre todos los domingos asistiendo a representaciones en el quiosco o pérgola del parque, igual que en Huéscar…Así que sin más os dejo con nuestro contador de relatos, para que nos comente esta pregunta dejada en el aire.

-La música es otra de las grandes manifestaciones culturales de los pueblos-

     -tocinos de cielo, ruiseñores y zarzuela-

                    <“Huéscar era una maravilla en el campo musical y en otros muchos, pues gozaba de una afición a los instrumentos tanto de cuerda como de viento e incluso disponía de una banda municipal, que además de interpretar el himno a las Santas Patronas, también interpretaban todas y cada una de las piezas contenidas en una zarzuela dedicada en exclusiva a sus Santas. – “Al agua Santas Benditas”, compuesta por un hijo de este bello pueblo. Y esto lo digo para que el posible lector de estos recuerdos se sitúe en la escena que más tarde presentaré.

-El tenor de la naturaleza- El ruiseñor-

                     Por aquel entonces yo estaba en plena efervescencia flamenca, así que enseguida busqué amigos afines a mi querencia, pero claro encontré un número muy limitado, si bien muy selecto; un médico del vecino pueblo de Cullar, que dicho sea de paso cantaba como los propios ángeles, así que  le llamaremos Ángel;   un comerciante de joyería virtuoso de la guitarra al que le nombraremos como  Manuel de León o “el leones”;  un espécimen único en su género, un tenor sin cultivar, pero en el que la naturaleza había instalado un órgano muy bien afinado dentro de su pecho  y al que llamaremos directamente el Chipri y finalmente  el que suscribe , el loco por el cante jondo, que no era técnico de nada pero  sí era como la pizca de sal que añadida a un buen guiso da el toque perfecto y para ajustarnos al argot flamenco, pues sencillamente lo nombraremos como Antonino el accitano o el niño de Guadix.

                     He de añadir, además, que para efectuar una buena tertulia musical que se precie, primero se ha de templar el instrumental y las personas que la componen, así es que comenzábamos visitando la bodega particular de alguno de los hermanos de San Antón, al cual previamente habíamos invitado a nuestros “conciertos de verano”. Hay que aclarar que, en esta peculiar ciudad del altiplano, era rara la casa que no poseía su bodega propia y particular debidamente instalada en el sótano de la vivienda y en la que se cocían unos pocos litros según capacidad de la tinaja y el gusto del propietario por el mosto, entre dos y cinco arrobas, al que se le llamaba vino del terreno. también debo decir que para que el arte fluya en su forma más genuina, los tertulianos (bajo mi modesta opinión) deben quedar cortos en el comer, lo que ante se decía “parcos” y además ser prudentes en el consumo del vinillo pues que caso contrario entra sueño y el genio no es amante de los que duermen, sino que por el contrrio gusta de instalarse en los soñadores pero que estén muy despiertos…

                     Y nada más que añadir, solamente entrar a describir las referidas reuniones y como para muestra un botón; pues comienzo sin más una de las noches más inolvidables que recuerdo.

    -calentando motores-

                      Aquel día, mi amigo Manuel “el Leones” pasó por la oficina y mientras efectuaba sus operaciones bancarias, me dejó caer que el mosto se estaba acabando, por lo que no deberíamos dejar pasar mucho tiempo si queríamos degustar nuevamente el néctar de los dioses; así que me dejó encargado de avisar al resto del personal y él lo haría con el Chipri, vecino cercano a la Colegiata, en la que desempeñaba su cargo de sacristán, compartido con sus gregorianos cantos y latinajos en el coro. Antes de continuar he de aclarar que el vino del terreno, también llamado vino del país en otros lugares más o menos cercanos, se prepara con el único fin (fantástico final) de beberlo lo antes posible, puesto que no tiene ninguna química ni conservante (sulfitos) y no se deja para crianza.

                      Como encargado de gestionar el evento, localicé dos amigos más y uno de ellos regentaba un famoso bar de Huéscar, por lo que nos proporcionó el material adecuado para acompañar al vinillo, y nuevamente hago la aclaración de que no se trata de hacer una gran comida, sino de acompañar sabiamente cada sorbo ingerido  del rectar y despacito; un poquito de queso curado, que si un poquito de morcón de perdiz,  otro poco de mojama, algo de hueva de mújol, cacahuetes salaos y tostaditos en horno de leña y alguna que otra pequeña “delicatesen”, como unas almejitas de carril…etc. etc.. Así que bajamos al “santuario”, y entre cata y cata degustamos varias “zalonas” del preciado líquido, que así llaman en Huéscar a las jarras de barro, que curiosamente traje expresamente de Guadix y que, por encargo de una bodega situada junto a la Colegiata, la casa del Barón de Bellpuig, fueron hechas y cocidas en una alfarería del barranco de Fuente Mejía- Estos curiosos recipientes son de 1/4, 1/2 o 1 litro, e incluso los hay de 4 litros.

-Jarras de barro confeccionadas con arcillas de la Accitania-

                      Templamos voces, comentamos historias y seguidamente nos trasladamos al parque, pues en la bodega ya empezábamos a “calentarnos” más de la cuenta, no sin antes pasar por la famosísima pastelería “Casa Ambel” y degustar unos cafelitos, acompañados como no de sus correspondiente tocinillos de cielo ( una exquisitez) y eso sí tomando la precaución de que el Chipri no tomase demasiados, pues en otras ocasiones y cuando esto ocurría, nos dejaba con las ganas de escuchar su maravillosa voz, pues se quedaba materialmente dormido. En el parque hacia una temperatura muy agradable, principios de verano y a eso de la 1 de la madrugada corría un fresquito propicio para la hora de los flamencos; nuestro momento había llegado.

-El arte genuino andaluz, sale de lo jondo y profundo del pueblo-

                      “El Chipri” entró en materia interpretando un pasodoble de la anteriormente citada zarzuela titulado “Desde mi pueblo a las Santas” cuya letra acompañada por la bien templada guitarra de mi amigo “el Leones”, la quiero reflejar aquí, por lo bonita ,por lo menos los primeros compases, que seguían así.- “desde mi pueblo a las Santas, hay un camino de piedra, que hicieron nuestros abuelos con miles  pasos de yegua o  andando quizás descalzos cumpliendo alguna promesa;  vente serrana conmigo a grupa de mi caballo, que hoy estrena herraduras, vente conmigo a las Santas. … la Sagra me está esperando”. Colosal pues habíamos conseguido que nuestro tenor tomase los tocinillos justos, y a continuación seguimos los dos cantaores flamencos con diferentes palos cada uno; “el Ángel” interpretó soleares con letra propia, una gozada. y “el niño de Guadix” también aportó su granito de arena con unos tientos del Piyayo… pero lo más colosal fue que a cada interpretación, seguía la actuación de un artista no invitado, .y fue un ruiseñor que bien por enseñarnos a los mortales reunidos bajo su árbol, lo que era buena música, bien porque estos aficionados interpretes debieron de no hacerlo mal del todo, la cuestión es que este emplumado artista nos dedicó tal cantidad y calidad de trinos que hizo que la noche fuese inolvidable, pues durante bastante tiempo se comentó el detalle de “el ruiseñor artista” en el bello escenario natural del parque de esta bella ciudad del altiplano granadino.”>

-continuará-

Fotos: 1-2-3 Tomadas de las redes -Google y Wikipedia, autores desconocidos.//4- 5del autor.

Conexiones- Novela de Antonio Parrilla -Antonino Alcornoque-EL HOMBRE QUE NO SABIA LO QUE QUERIA SER DE MAYOR.// Redes. Google y Wikipedia.

XXV- Antonino Alcornoque- EL HOMBRE Que…continuación XXV

-Suele suceder que, las flores más humildes y sencillas son ,a veces, las más perdurables y amadas-Violetas silvestres-

A lo largo de estos escritos, conoceremos algunos de los bellos lugares que Antonino descubrió en tan singular tierra, en donde continuo con su pasión por la naturaleza, por su sierra y sus ríos. Seguidamente dejamos a nuestro amigo para que como siempre nos hable en directo de una de sus pasiones; la pesca de la trucha.

      – pinceladas de truchas y violetas-

                   <<“ Hoy, quiero dejar constancia de algunos recuerdos y vivencias acaecidos en este pequeño-gran rio de Huéscar, el Guardal, durante mis múltiples visitas a la cercanía de sus aguas, para practicar el deporte que más me ha apasionado durante todos los días de mi vida (la pesca de la trucha), en ríos de montaña. Para no extenderme demasiado, quiero referirme al tramo de rio comprendido entre “Puente Duda” y el Cortijo La Escopeta: también quiero referir varios episodios separados según el objeto y situación sucedidos.

Puente duda, sobre el rio Guardal

                     El rio Guardal en este tramo, presenta un paisaje extraordinariamente bello y agreste, ya que es precisamente en esta zona, donde se muestra como un rio de alta montaña con meandros continuados y difíciles de seguir, dada la verticalidad y profundidad de su cauce, por lo que en ocasiones, principalmente en primavera; la abundancia del líquido elemento, hacía difícil y apasionante, la captura de la reina del rio(la pintona). Consecuentemente y según la estación, yo accedía a él unas veces por la parte del puente (aguas arriba) muy cerca del poblado de Duda y otras por la dirección opuesta, y he de reconocer que si bien he preferido siempre (por comodidad) iniciar mis pesqueras en dirección opuesta a la corriente del agua, no por ello he eludido el reto de hacerlo a favor de corriente, mucho más difícil pero más gratificante en cuanto a la captura se refiere. Sobre este punto he de aclarar al no iniciado en la pesca de salmónidos que el verdadero motivo de la pesca no reside

en aumentar capturas y piezas hasta llenar la cesta o completar el cupo, sino en que dichas capturas y su desarrollo  nos den el máximo de satisfacción ; de tal forma que en ocasiones y cuando las circunstancias han sido especiales, y he observado que las piezas caían con gran facilidad y muy continuadas; automáticamente he abandonado el ejercicio de la pesca, pues el pescador ( al igual que el cazador) debe observar un profundo respeto por la naturaleza y utilizar sus recursos adecuadamente y no olvidar nunca que los lances y la práctica de este deporte, miden en cierta manera, la clase de personalidad  que posee el practicante y consecuentemente le formaran en una u otra dirección, esculpiendo su carácter.

                    Mis recuerdos de hoy no irán dirigidos a lances especiales, sino a otras sensaciones y sucesos, ocurridos como consecuencia del ejercicio de la pesca. Quiero relatar de como conseguí encontrar una variedad de flor que se llama violeta y que conocí con anterioridad en el rio Zumeta, cercano a Santiago de la Espada pues en el citado, poseía una gran cantidad de esta variedad de flores, familia de las violáceas, que al parecer existen de varios colores, si bien en este rio de la cuenca del Segura, solo las he visto de un azul intenso. Los naturales del rio la llaman y con razón “flor de marzo”

                     Por motivos de trabajo, yo vivía en Huéscar con mi familia y en

ocasiones realizaba visitas a casa de mis padres en Guadix. Un día comenté con mi madre la existencia en el rio de estas flores, símbolo de la modestia y rápidamente mi querida progenitora, amante de las flores, se interesó por tal noticia y me trasmitió su deseo de que “si en otra ocasión las volviese a ver, le gustaría tener una maceta de violetas silvestres”; por lo que le hice promesa y retuve en mi mente tal deseo. El tiempo paso y dado que yo estaba atento a las orillas del rio Guardal, pues la experiencia y recuerdo del Zumeta, me decía que dichas flores las encontraría muy cerca del agua, miraba sus riveras si bien con poco interés pues las truchas me interesaban más, por lo que seguía sin poder dar cumplimiento a mi promesa. Pero ese buen día llegó de una forma inesperada, y me explico; normalmente yo solía llevar siempre dos cañas cortas, pues la experiencia me había enseñado que en ocasiones y por mil motivos el tener solo una, te dejaba fuera de juego si esta se averiaba, así que mediante un cordel y anudados sus extremos (debidamente partida) la porteaba a mi espalda. En un momento de mi pesquera, descubrí que había perdido mi segunda caña y claro para un pescador el perder su caña es como para el guerrero que pierde su espada, así que dejé automáticamente la peca y comencé a desandar lo andado, palmo a palmo y piedra a piedra, vigilante a cualquier rama o mata en la que pudiera haberse quedado.

                     La suerte me acompañó aquel día en tres ocasiones; la primera fue que como consecuencia de mi inquebrantable resolución y tas casi una hora de investigar, vine a dar con un buen ramillete de violetas, ni que decir tiene que tomé una pequeña bolsista y con un poco de humus las deposité en mi cesta de mimbre,

con tanto o más cuidado que ponía para las truchas; la segunda y también

importante, que no paso un cuarto de hora y encontré mi caña y la tercera y quizás la más importante de las tres. –fue; que aquel día nací de nuevo... y me explico seguidamente. El rio venia muy crecido y yo aquel día , había decidido por tal motivo bajar pescando desde Puente Duda y rio abajo, pues en la cerrada de dicho puente, existen varios lugares de muy difícil acceso ( bajando, pero casi imposible subirlos con el rio crecido, por lo que me plantee el cortar por derecho y muy cerca ya del puente y su consiguiente paso casi imposible, busque una posible subida en diagonal-vertical  y casi escalando; los primeros cincuenta o sesenta metros, fueron de fácil acceso y casi de disfrute, pero al poco rato la cosa se puso más fea y me encontré con un último tramo ( sobre diez o doce metros) en vertical y formados por una pared casi lisa de piedra; aquel día tuve también la oportunidad de comprobar que no tenía vértigo, pues cuando giré media vuelta para retornar hacia el rio, descubrí con horror que el rio quedaba casi debajo de mis pies pero de una verticalidad que hasta eses momento no había evaluado( al ir siempre trepando y mirando hacia arriba) ..pufffff que esfuerzo de concentración hube de realizar para no precipitarme hacia el rio, que parecía llamarme con voz misteriosa; aquel día inventé una técnica de escalada que bautice como la técnica de palanca-extrema (nunca he sido alpinista)y haciendo de tripas corazón subí aquellos metros infernales, metiendo los pies con sus botas de pesca  y  mis brazos  por entre las fisuras que Dios había  puesto en la piedra y a mi alcance…

                     Pasó el tiempo, y en ocasiones cuando visitaba a mi familia en Guadix y contemplaba el macetón de violetas que se mantuvo durante años y años, por el amor y atención que mi querida madre le dedicaba ( hoy creo que mi hermana menor, Blanca,  las sigue criando) celebraba su belleza, pero ponía cuidado y le ocultaba a mi progenitora  el relato de como nací de nuevo.”>

-Siempre bella como las violetas-

Dichoso aquel que, con el paso de los años, solo cambia su figura externa y trabaja con el día a día para mantener y engrandecer su esencia interna, al igual que las violetas en el trascurso de las estaciones-

Foros: 1-BlancaParrilla// 2- Autor desconocido tomada de las redes FB //3-del autor.

Conexiones: Novela- Antonino Alcornoque-EL HOMBRE QUE NO SABIA LO QUE QUERIA DER DE MAYOR- de Antonio Parrilla Muñoz.// Redes //-

II-HISTORIAS DEL CUATERNARIO- EL GRAN RÍO Y EL ANTROPOCENO-II

Las pinturas más hermosas suelen ser naturales y un regalo de los dioses; “desierto pintado” donde viven millones de micro universos.

Nuestros sapiens habían dejado atrás no solo su lugar de origen y su tribu, los Jarretas, también sus formas de vida y su caminar itinerante…

—muchas lunas después—

Fijón, brujo y hombre espiritual de la tribu de los ac-citanos se encontraba en un pequeño promontorio desde el cual dominaba una extensa parte de la gran Hoya que daba nombre a su tribu. El dios luminario había recorrido muchas veces los caminos del cielo y también en múltiples ocasiones el polvillo blanco había cubierto la tierra, haciendo que las aves viajeras volviesen al lugar para visitarlos. De igual manera, la tierra les había dado los frutos conseguidos por los trabajos dedicados a ella y sus riquezas en nutrientes. Nuestro hombre espiritual, como tal, sentía una profunda admiración por lo transcendente, no podía dejar de pensar en el lugar en donde se encontrarían los espíritus de los cuerpos que abandonaban la vida al salir por la nariz, cuando exhalaban su ultimo aliento; se preguntaba ¿a donde iría a parar ese ultimo suspiro? y recordaba cuando en el viaje que los trajo al Pais de Ac, encontraron un asentamiento de hombres llegados de las “Tierras Planas ” y a los que ayudaron en la construcción de un enterramiento. Estos naturales de las tierras altas, no incineraban sus muertos y al igual que ellos, los amortajaban enterrándolos bajo grandes piedras, junto a sus bienes más personales y preciados. Pasados los años, estas construcciones megalíticas asombrarían a las generaciones venideras por su genialidad, cantidad y espiritualidad y el lugar seria denominado Gor-a-fe. (río de la vida y creencias).

-El homo sapiens comenzó a dedicar atención a sus muertos, depositando sus cuerpos bajo formidables construcciones de piedra-

Fijón recordó como su padre ,el brujo de los Jarretas, en cierta ocasión le enseñó el lugar en donde su tribu depositaba a los muertos, acompañados de parte de sus ajuares. El sitio estaba dentro de una gran cueva natural situada a media altura de la gran montaña existente cerca de su poblado de Guarduda, LA SAGRA, mirando hacia donde nacía el dios luminario todos los días. Los jarretas se diferenciaban de los hombres de las Tierras Planas, porque aunque las tumbas eran colectivas, se ubicaban en pequeños huecos dentro de la gran caverna. Nuestro hombre estaba contento de que su tribu hubiese elegido el sitio en donde se habían establecido y que fue consecuencia de haber sido designado por la luminaria caída del firmamento y que como recordaremos, el jefe Argón se hizo un arma con la piedra negra quemada.

-Las bolas de fuego ( meteoritos ) eran considerados por nuestros ancestros, como mensajes procedentes del lugar en donde habitaban los dioses celestes-

Nuestros accitanos, no podían olvidar los signos enviados ,de cuando en cuando, por los seres superiores que conforme a sus creencias y conocimientos, poblaban los espacios nocturnos junto a multitud de luminarias. Además de cultivar la tierra para procurarse alimentos y criar ganado por igual motivo; habían descubierto en la sierra cercana los lugares en donde ,según ellos, habían caído otras bolas de fuego portadoras del material especial descubierto para hacer sus armas y útiles para trabajar la tierra. Fijón recordaba como la Poni traída desde Guarduda, tras recibir la visita de un potro salvaje, había parido dos lindos potrillos; igualmente habían capturado algunas cabras monteses en la cercana Montaña Blanca, formando un pequeño rebaño que les proveía de carne, leche y pieles. El grupo había crecido como consecuencia de haber formado parejas estables, según lo prescrito por el jefe de los Jarretas, antes de partir hacia el Pais de Ac y ya eran cuatro matrimonios, pues Artesón había encontrado pareja ,Ika, en el poblado de Gor-a-fe. Recordemos nuevamente a las tres parejas de origen; Argón-Ama, Fijón-Ina y Jartón-Enca. Todos formaban ya una tribu joven y de un prometedor futuro

-El ganado domesticado y procedente de animales salvajes; era una de las principales fuentes de alimentación de nuestros sapiens-

Nuestros sapiens se habían adaptado perfectamente al nuevo territorio y desde hacia tiempo las grandes fieras habían desaparecido o existían muy pocas, apenas se veía ya al gran colmillos largos y algunos osos. Solo las manadas de lobos seguían manteniendo su presencia, pero se respetaban mutuamente ya que la abundancia de ungulados y otros pequeños mamíferos daba alimento para hombres y fieras. Igualmente habían aprendido a cultivar cereales y algunos frutales silvestres, junto con la planta salvaje de las zonas ásperas y secas que ya conocían y que en estos lugares era muy abundante; el esparto, del cual dominaban la técnica de como trabajarlo para realizar calzado y múltiples objetos familiares y del hogar. La tribu había iniciado la búsqueda de las piedras que caían del cielo, en las faldas de la Montaña blanca, haciendo pequeños túneles y descubriendo en ellos bastantes de estas piedras. El principal descubrimiento había sido el hallazgo y la la existencia de diferentes piedras, con diferentes colores y durezas. También habían encontrado la forma de someterlas a diferentes calores y confeccionar moldes de arcilla cocida para darles la forma deseada.

Estaban en una nueva época, donde cada día descubrían nuevas formas de confeccionar sus armas, lentamente dejaban atrás sus armas megalíticas y entraban en la edad de los metales.-
-Primer contacto con la cercana edad de los metales; puñal prehistórico procedente de un meteorito-

Nuestros ac-citanos , casi sin darse cuenta y muy de puntillas, habían entrado en una nueva y apasionante aventura; descubrir los maravillosos secretos de este territorio anexo a la gran montaña en la que nunca desaparecía el polvillo blanco de sus cumbres. Eran conscientes de que aquel nuevo territorito disponía de una inagotable riqueza natural y que a lo largo de los años venideros, les daría múltiples satisfacciones. También sentían la seguridad de estar en una fortaleza natural formada por las altas montañas que les rodeaban en todas direcciones , y la proximidad de tribus amigas ; Jarretas y Gorafeños de las tierras altas, los alentaban a encarar el futuro con esperanza, haciéndoles soñar con un porvenir halagüeño y prometedor, cargado de satisfacciones.

-promontorio a los pies del lugar en donde se encontraba la tribu instalada.- denominado por los naturales como el “fin del mundo conocido”-

Fotografías: 1-autor Pepe Vico Arias// 2-autor desconocido-Turismo Rural.com// 3-20Minutos-diario Independiente //4- del autor// 5-Wikipedia, autor desconocido// 6-7 del autor.

Conexiones: Wikipedia, Facebook, YouTube/Meteors, Observatorios, entre otros: Calar Alto ( Almeria), Sierra Nevada(Granada), La Sagra (Granada).

Antonino Alcornoque´EL HOMBRE QUE…” continuación novela XXIV

-Nacimiento del río Alhorí, lugar llamado puntal de lo Cuartos o de Covatillas.-

Estos relatos sobre los recuerdos de Antonino me hacen reflexionar sobre el paralelismo existente entre ríos y humanos, por lo que seguidamente dejo un pequeño poema/reflexión sobre otro rio, el Alhorí, afluente del Fardes y a su vez tributario del río Grande. –   

    –Los ríos al igual que los humanos y el torrente en sus comienzos, al igual que un niño, repleto de vitalidad y energía. Sin pensar para nada en el curso que seguidamente llegará. Con sus alegrías y penas; milagros, logros y fracasos; torpezas y aciertos; mezquindades y grandezas Cuanta de su agua llegará a su destino y cuál será el mismo; el mar quizás, o un campo al que tornará fértil, o posiblemente se pierda para siempre sin fruto aparente. ¿qué misterios esconde el río al igual que el ser humano ¿-

              Desde el primer día de su llegada a Huéscar, Antonino constató la gran diferencia existente entre esta tierra y la que acababa de dejar; Huéscar era diferente, su entorno, sus paisajes sus gentes, sobre todo sus gentes. Tenía la sensación de haber retrocedido unos años en la historia, pues esta ciudad del altiplano granadino conservaba una idiosincrasia especial. No parecía andaluza y estaba aislada en la distancia de las principales capitales, unos 150 km., más bien tenía semejanza con Aragón y más exactamente con Huerca, por la gran cantidad de apellidos norteños; Garcia, Nuño, Herrero, Navarro, Malpica, Portillo, Villalobos, Iriarte, Guerrero, Macizo y un largo etc. Como Igualmente, por sus celebraciones religiosas o populares, Huéscar era una ciudad en toda la extensión de la palabra, con su gran iglesia-colegiata de Santa Maria La   Mayor   varias parroquias y dos congregaciones religiosas, una de clausura. Gozaba además un gran y excelente parque y asimismo para recreo de sus habitantes una gran piscina natural, Fuencaliente. Antonino tuvo la sensación de que había salido de Andalucía, estando en su cercana frontera con Murcia o Albacete. Los oscenses tenían el mismo gentilicio que los de Huesca de Aragón e incluso compartían sus Santas Patronas , dos niñas martirizadas LAS SANTAS BENDITAS , Alodía y Nunilón, e incluso la historia de su martirio…También era diferente en su climatología, llovía mucho y hacia un frio polar muy acusado, pues cuando llegó a la plaza principal, lugar en donde se ubicaba la oficina para incorporarse a su trabajo , lo que más llamó la atención de nuestro trotamundos, fue los chuzos o carámbanos de hielo formados en la fuente central, algunos de más de un metro de longitud y hasta diez centímetros de grosor.

-El lugar emblemático de una ciudad; su plaza, su fuente y sus gentes-

                    Antonino me contó la anécdota en su toma de posesión y dado lo singular de la misma, prefiero, como en otras ocasiones, nos la comente él mismo, por lo cual le cedo la palabra.

    – las funciones de un cajero-

                      <<” Nada más llegar a mi nuevo destino, Huéscar, dejé mi vehículo aparcado en la plaza del ayuntamiento, en donde además del consistorio también tenía su sede la sucursal del Hispano a la que me habían destinado. A continuación, describo dicha oficina, pues durante algo más de siete años, permanecí en ella la mayor parte del día y en ocasiones algunas de la noche; casi más horas que en mi hogar, por supuesto descontando las de descanso. La oficina era de proporciones modestas y ocupaba una esquina de la referida plaza, tres ventanales amplios uno de los cuales pertenecía al despacho de dirección, y los otros dos pertenecientes al resto de la sucursal, sus archivos correspondientes y los aseos; en total unos 80/90 metros cuadrados y en una sola planta baja. Formaba su plantilla, un total de cinco personas; director, apoderado-jefe de contabilidad, apoderado-cajero, empleado de ventanilla y administrativo de oficina. El patio de operaciones estaba separado por un gran mostrador de madera de nogal, rematado con encimera de mármol negro-jaspeado. Me presenté a mi director, que curiosamente era un paisano accitano, casado con la hija de un pariente de mi padre, el cual me presentó seguidamente al reto de los compañeros y me dejó con la persona a la que iba a sustituir.

                      Manuel Nogal era el titular del negociado de Caja y curiosamente también era accitano y casualidades de la vida, después de 20 años, volvía a encontrarme con mi vecino de la casa de mi abuela, pues su familia había cambiado de casa y barrio y yo deje de verlo aparte de que era unos tres años mayor y no coincidimos más desde esas fechas. Me preguntó si estaba al corriente del negociado de Caja y aunque yo había trabajado en cartera, le comenté que algo conocía…también me hablo de títulos (que en aquel entonces ignoraba a que se refería (acciones y obligaciones) y aquí dejo una pequeña

anécdota que ocurrió, y es que bien porque mi paisano entendió que conocía el negociado, bien porque había sido nombrado para la dirección de un pueblo ( de Sevilla, creo) y lo reclamaban con urgencia; tras de efectuar el correspondiente arqueo de efectivo y firmar el libro de caja, me dijo” Antonino, siéntate en mi sillón, toma la llave de la caja, mira! esa es la caja, mira! este es el libro y tú ya eres el Cajero, mucha suerte y adiós” y salió disparado por la puerta , dejándome un poco sorprendido por el tiempo dedicado  y la forma empleada en la transmisión de poderes. !!! pasado el tiempo (30 años después) conocería la gran personalidad  de este ciclón, de  este tsunami de humano, pues volvimos a encontrarnos pero esta ya  es otra historia. Solo añadir que a los pocos meses nos volvimos a ver con motivo del traslado de su hogar al nuevo destino y en esta ocasión me regaló un podenco sedeño, de los que por entonces recibían la denominación de “campaneros” pues al parecer procedían de esa localidad sevillana y fué un regalo magnifico, pues en esa época estaba yo en pleno apogeo del arte venatorio, y lo disfruté durante 15 años… y diré que sin discusión puedo afirmar ha sido el mejor perro que he tenido, solo le faltaba hablar, pues ladrar ya lo hacía muy bien, y cazar …como cazaba el “joio”.

Un perro de leyenda, Rique, podenco sedeño-

                     Siguiendo el consejo de mis compañeros, me alojé en una pensión que existía en la calle alhóndiga (creo recordar) que recibía el nombre de su fundador el señor Hilario y era regentada por una extraordinaria mujer muy luchadora y atenta a su negocio, hija de este señor ya fallecido (pienso). Recuerdos románticos me trae esta hospedería diseñada al más puro estilo oscense.- Un salón alargado y cerrado por uno de sus laterales con grandes ventanales acristalados, muy común en las casas de Huéscar y  conocido como ” galería acristalada ” y dando a un gran patio, situado hacia el mediodía al objeto de recibir la mayor cantidad de luz y calor  posibles , dado que en esta ciudad del altiplano granadino y como ya se ha comentado en otras ocasiones,  hacia un frio del demonio, y por supuesto en dicho salón-comedor, la existencia de una gran estufa de forma cilíndrica, de hierro fundido, instalada en el mismo centro de la habitación,  con un largo tubo del mismo material a todo lo largo del habitáculo, en donde ardían  tacos de carrasca, para dar a dicho espacio el agradable calorcillo que desprendía su combustión.

                     Continuando con la presentación de esta maravillosa ciudad, tengo que decir que además de por sus costumbres, sus gentes y sus paisajes, disponía de un abanico impresionante de recetas culinarias que hacían disfrutar a nuestro alcornoque tanto de sus vinos como de su gastronomía. Ya tendremos ocasión de disfrutar con las alabanzas que nuestro sujeto hace de un producto autóctono, y típicamente “huesqueriino”; el sabrosísimo cordero lechal de una raza también típica del altiplano…-el cordero de raza segureña”, tiempo al tiempo.

                      Esta peculiar ciudad, tenía igualmente su día de mercado general y semanalmente reunía gentes de todos los pueblos limítrofes (igual que la cuidad de Antonino, Guadix), en donde se exponían para su venta y consumo infinidad de productos de la tierra, así como multitud de utensilios y bienes de consumo. Este día en Huéscar recibía el nombre de “el jueves” y Antonino me contaba como disfrutaba cada día de mercado, cada “jueves”, dejando un pequeño espacio, de su trabajo por la mañana y se sumergía entre esta oleada de gentes, vendedores y compradores que en plena calle montaban sus tenderetes; tomaba sus churritos con chocolate(riquísimos), al tiempo que, presenciaba atentamente algún trato interesante y compraba algún producto.  En estos puestos ambulantes descubrió una joya de las muchas que disponía este terreno; .los famosísimos peros “verde doncella”, una exquisitez en el campo de las manzanas, que se cultivaban principalmente en los terrenos cercanos a Santiago de la Espada o La cercana Puebla de don Fadrique, posiblemente traídos de Aragón, junto con sus tradiciones y costumbre, por los ancestros pobladores de estas tierras. Frutos típicamente serranos.”>>

-La verde doncella, una deliciosa fruta-

                      Antonino me comentó de las tradiciones tan llamativas y nuevas que observó en esta ciudad granadina, una de ellas era la afición por los fuegos de artificio y el manejo de la pólvora en cohetes y una especialidad de estos sin caña a la que denominaban “carretilla” o también llamado en la cercana región murciana; cohetes borrachos. Y mejor que explicar en que consistían estos “cohetes borrachos” dejemos que nuestro amigo Alcornoque no lo comente el mismo.

   …bailando las carretillas… 

                      <<“Con motivo de la celebración de la festividad de San Antón, de la que mi amigo Jeremías Fresno formaba parte como hermano mayor, aquel año fui invitado a la cena de hermandad en la que todos los hermanos participaban y degustaban al completo el cerdo que previamente habían rifado entre todo el pueblo. La citada rifa tenía una característica muy especial y las misma consistía en que el ganador se obligaba a entregar dicho cerdo a la hermandad para ser sacrificado y una vez usada la parte correspondiente a dicha cena, el resto quedaba a su disposición y esto que puede parecernos  normal, dejaba de serlo por la condición añadida de que la celebración seria en la casa del ganador, como es lógico todos renunciaban al premio y solo asistían a la citada fiesta como uno más.

-petardos y carretillas- fascinación infantil-

                      De todos es sabido (en mi pueblo también se hacía así) que la noche anterior al 17 de enero, se encienden hogueras se tiran cohetes y petardos y se celebran cenas entre vecinos y en la calle junto a dichas “luminarias” que así se llaman estas fogatas y en sus rescoldos se suelen asar trozos de “careta” de los cerdos sacrificados por esos días. Todas estas tapas o comidas son acompañadas y regadas copiosamente con el vino-mosto recién estrenado y una vez que los fríos han pasado por el mismo; se decía “dejad que los santos pasen sobre el mosto”. Los oscenses mantienen una especial afición, tanto a su confección como a su degustación. Así transcurría la noche entre charlas, vinillos y careta asada y en compañía de tan buena gente y de cuando en cuando salíamos al balcón o a la puerta de la casa, para admirar las fogatas o acercarnos directamente junto al fuego. En un momento de estas salidas mi buen amigo Jeremías me preguntó ¿si alguna vez había “bailado las carretillas” ? yo, no solo desconocía el termino sino que además eso de bailar no lo entendía además no se me ha dado bien de nunca y me viene a la memoria la frase de una gitana que me dejó frustrado de por vida, el día que asistí a una boda  gitana y cuando intenté bailar por rumbas , recibí su calificación.-“no ves este payo si parece que tiene patas de alambre”, pero bueno continuando con lo de las carretillas, mi amigo me explicó en que consistían dichos artilugios; se trataba de una especie de cohetes a los que se les había quitado la caña y aplicándoles una técnica especial, conseguían quemar la pólvora en varios tiempos, con lo cual el artefacto cobraba vida y cambiaba de dirección al reinicio de cada nueva combustión, produciéndose la explosión en el tercer o cuarto tiempo, y a continuación me explicaba el asunto de “bailar”, el mismo consistía en que

previamente el bailarín tenía que encontrarse un poco alegre, y utilizando una palabra muy oscense “algo chisperas”, como cuando en las batallas les hacían tomar el famoso vino “peleón” a los soldados para así evitar que las fuerzas y el ardor les abandonase en plena confrontación.

                     Trataré de fotografiar el momento, en el que sin saber cómo ni porqué, me encontré en mitad de la calle, junto a un nutrido grupo de “locos” como yo, que querían bailar las carretillas. Es difícil expresar con palabras el estado de excitación, miedo o borrachera que produce el olor a pólvora quemada que te empapa, anestesiando tus miedos y no dejando pensar junto con los estruendos que aquí y allá se suceden continuamente y sin medida… Un frenesí compartido que hace que los alocados bailarines, una veces conscientes y casi siempre inconscientes, giren en torno a estas infernales y descontroladas carretillas ,las cuales parecen tener solo una misión; perseguirte hasta el  el final, que llega cuando explosionan y  sin saber nunca cuando lo harán ; los gritos de júbilo o pánico, dependiendo de la experiencia acumulada  de otros años, se mezclan con el estruendo ensordecedor del final de cada carretilla… Añadir que esta fue mi única experiencia en esta clase de danza-baile, mezcla de juventud, pólvora y carretillas, las de pólvora y de las otras, las de cristal (vinillos), por lo que  nunca más volví a repetir dicha experiencia. “>>.

….continuará…..

Fotos: 1-autora Maica Martinez Parrilla// 2-Fotos antiguas, de autor desconocido//3 del autor//4- Facebook, autor desconocido//6-Faebook, de autor desconocido.

Conexiones: Antonio Parrilla Muñoz, novela//Redes//Facebook.

HISTORIAS DEL CUATERNARIO- El Gran Rio y el Antropoceno -I

-Nuestros ancestros prestaban mucha atención a los signos del firmamento y aprendían del universo y la naturaleza-

Queridos amigos lectores de este romántico bloguero: no teman por el titulo que da nombre a esta entrada de hoy. Los que siguen mis escritos, conocen mi interés por la parte literaria, filosófica y humana de esta vida; y aunque también es verdad que me agrada la Geología, no estoy documentado ni preparado para hacerles un entrada científica. Yo sigo con lo mío, que es imaginar como seria el caminar de nuestros antecesores por el planeta y a partir del momento en que decidieron modificar el entorno donde vivían; que es lo que me gusta y en verdad me apasiona.

Nuestro imaginario relato, comienza hace unos diez mil años y como no podía ser de otra manera, los sujetos autores de esta historia lo hacen junto a un rio, lugar en donde se desarrolla la vida. Les recuerdo que el Holoceno tocaba a su fin. Nuestros sapiens descubrían cada día nuevas formas para afrontar los sucesos y situaciones. Habían evolucionado y a cada nuevo paso, su curiosidad aumentaba y también el deseo de crear nuevos entornos. Bien es cierto que el clima estaba cambiando y la naturaleza les presentaba también nuevas formas, obligándoles a modificar su comportamiento itinerante siguiendo la caza y parar en un lugar que aunara la posibilidad de trabajar la tierra con la seguridad y entorno adecuado. En resumen, hacerse sedentarios.

-Cara nordeste de Sierra Nevada; Picón de Jeres-La Montaña Blanca-

Antes de continuar nuestro relato; permítanme presentarles a los actores y el lugar de esta aventura.- Argón, Fijón, Jartón, Artesón, Ina, Enca y Ama. Una poni, dos perros y dos turones. Estos sapiens habían recorrido durante varias jornadas, la distancia de algo más de cien km desde su poblado de origen,-Guarduda- junto a la la Sagra hasta el Picón de Jeres- El Pais de AC. Un territorio que en épocas remotas había sido un pequeño mar y que más tarde, un cataclismo convertiría en lo que es la cuenca del Guadiana Menor, verdadero Rio Grande (Guadalquivir), en sus comienzos. Nuestros Jarretas; habían partido desde su poblado, buscando donde nacía todos los días el dios Luminario, al cual adoraban y cercano, según ellos, a La Montaña Blanca. En esta nueva serie que iniciamos, tratare de imaginar como seria su actuar diario en esta bendita tierra. Y si más comenzamos.

—-vanellus vanellus–

-Ave fría, aves viajeras muy gregarias; su visita anuncia el invierno-

Nuestros protagonistas habían dormido poco aquella noche. Una potente luz en el cielo, seguida de un formidable estruendo, como la gran voz que suena en las tormentas, los había despertado, asustándolos. Nuestros ancestros, los jarretas, en adelante ac-citanos, prestaban gran atención a los signos del firmamento. Fijón, el brujo de la tribu interpretó este signo en el cielo nocturno, como una señal que deberían seguir; así que lo comentó con Argón el jefe del grupo y decidieron instalarse en el lugar donde había chocado el objeto celeste. El lugar no distaba apenas un día de camino y quedaba precisamente en la falda de la montaña.

Aquel día estuvo cargado de sorpresas y nuevos paisajes. Dejando atrás las cárcavas, llegaron a un nuevo rio, más tarde lo llamarían Fardes, por nacer sus fuentes en las “faldas” de la montaña Blanca y en sus inmediaciones descubrieron una bandada de pájaros muy hermosos de colores blanco y negro y delicadas formas, los cuales cantaban al unísono una dulce y suave melodía; por lo que decidieron respetarlos, buscando su almuerzo en otros alimentos.

-La aves de lejanas tierras, también anunciaban el invierno-

Pronto alcanzaron el lugar en donde había caído el trozo de la pequeña luminaria, situado en el limite de la planicie formada por el rio Fal-das que a su vez recibía un afluente. Este nuevo rio procedía directamente de la Montaña Blanca, de menor caudal y al que nombraron como el rio de Ac. El impacto había calcinado piedras y algunos matorrales, dejando una marca muy visible en el suelo y manteniendo aún el fuego creado por el objeto celeste. Argón fue el primero en llegar y buscando, descubrió una piedra casi negra, desconocida, muy dura y que nuca habían visto; una piedra que rompía el resto de las conocidas hasta el momento , con las que ellos confeccionaban sus armas. Consultó con sus compañeros y Fijón ,el brujo, le aclaró el alcance del descubrimiento, pues tenia la certeza de haber descubierto algo muy importante para el futuro de la tribu. Igualmente descubrieron que la nueva piedra se podía moldear calentándola dentro de las llamas y con ella Argón fabrico la primera arma de metal.

-Primer contacto con la cercana edad de los metales; puñal prehistórico procedente de un meteorito-

El paisaje era extraordinario, una mezcla de tierras fértiles en el valle y a todo lo largo de los dos ríos, mezclado con diferentes escalones entre arcillosos y rocas, formados por sedimentos arrastrados en el transcurso de los años(miles) desde el altiplano, origen de la la Hoya accitana; como resultado de un antiguo lago o pequeño mar rodeado de montañas. La naturaleza durante millones de años, había forjado de forma simultanea , las elevaciones montañosas producida por fuerzas geológicas que rompieron la cuenca endorreica del pequeño mar o lago, dando salida a las aguas de forma tumultuosa y simultáneamente, produciendo la colmatación de los sedimentos autores de esta maravilla del Cuaternario.

Los jarretas/”ac-citanos”, estaban muy contentos del nuevo territorio que tenían ante si y pronto descubrirían que el clima era tan duro en verano como gélido en invierno. Comprendieron igualmente que era bastante parecido al que habían dejado atrás, que tendrían que continuar viviendo en cuevas, dada su experiencia de lo confortables que resultaban y además lo propicio del terreno para la construcción de dichos habitáculos. Igualmente el brujo Jartón pensaba en la posibilidad de que en las cercana montaña, podrían haber caído más de estos misteriosos objetos procedentes de las pequeñas luminarias que el cielo presentaba cuando moría el dios del fuego, cada atardecer.

-Caprichosos estratos arcillosos; Propicios para la construcción de cuevas; Beas de Guadix-

Esta nueva tribu procedente de los jarretas, comenzaba una apasionante aventura en estas tierras, junto a la Montaña blanca. La tribu de los ac-citanos estaba dispuesta a quedarse en estos lugares y en próximas entradas trataremos de mostrarles su adaptación a esta prometedora tierra.

-Jarras de barro confeccionadas con arcillas de la Accitania-

Fotos: 1-Facebook, autor Eduardo Noguera// 2-Maica Martinez Parrilla//3-Google, autor ASanchez// 4-Facebook, autor desconocido//5-6-7del autor.

Referencias. Escritos antiguos sobre Guadix tomados de las redes, su autor don Miguel de Haro, profesor/director de mi escuela (años cincuenta del siglo XX// Redes, Google ,Wikipedia, Facebook.